Carlos Tomada: “Les dicen que son empresarios y los tratan como esclavos”

Entrevista a Carlos Tomada: Las nuevas modalidades de trabajo y cómo enfrentar la explotación.

 

Entrevistamos a Carlos Tomada, jefe de bloque de Unidad Ciudadana en la legislatura porteña y ex ministro de Trabajo de la Nación durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Cómo impactan las nuevas modalidades de trabajo, cómo deben organizarse los trabajadores para enfrentarlas, la legislación laboral y cómo discutir la política salarial son algunos de los temas que abordamos en esta entrevista de la Federación de Trabajadores de la Energía, la Industria, Servicios y Afines (FeTIA).

Uno de los temas en debate son las nuevas modalidades de trabajo impuestas por las plataformas digitales. ¿Qué análisis haces del impacto que genera en los propios trabajadores?

Estas son nuevas formas de organizar el trabajo que están planteadas básicamente para precarizar el empleo. Un trabajo sin protección social, sin derechos ni garantías. El primer paso es el ocultamiento de la figura del empleador y esta idea que tanto enfatiza este gobierno neoliberal del emprendedurismo como si cada uno de estos jóvenes que pedalean desenfrenadamente y viven pendientes del celular para ganarse un mango fueran empresarios en potencia. Entonces, el tema es cómo se logra un mejor trabajo. ¿Quién dijo que tiene que ser sostenido en la explotación del trabajador? El encuadre podría ser: si este es el trabajo del futuro, no lo queremos. Si las nuevas tecnologías generan este tipo de trabajo, no puede ser un trabajo de explotación, porque cuando ves las condiciones de trabajo que tienen no podés ponerle otro nombre. Uno de los caminos es el que se está empezando a recorrer que es denunciar, en primer lugar, el hecho que existe el empresario. No es un trabajo cuentapropista, autónomo. Existe un empresario. Y si existe un empresario tiene que haber una contraparte que esté en condiciones de reclamar por sus derechos.         

 

Hace unos días, se realizó el pedido de inscripción de un sindicato que los agrupe. Vos sos uno de los abogados. Alcanza con formas de organización tradicionales para enfrentar las nuevas modalidades de trabajo? 

Por ahora a mí no se me ocurre otra forma que un sindicato. A lo mejor hay otras formas y no me niego a que se exploren, pero creo que hay que conformar un sindicato y ese sindicato tiene que reclamar colectivamente por mejores condiciones de trabajo. No es una tarea fácil, va a haber extorsiones, lucha sindical, huelga, pero finalmente ésa es la historia de lucha de los trabajadores y de los sindicatos. Creo que por ahora la mejor forma es organizarse colectivamente, no hay ninguna razón para que esto no sea considerado susceptible de organizarse sindicalmente, porque trabajadores aislados había en otras actividades y han conformado poderosos sindicatos. 

¿Qué debería hacer una Federación como la FeTIA para organizar, contener a estos sectores? 

 

Creo que una Federación como la FeTIA lo sabe muy bien porque es casi su historia: la de apoyar a organizaciones que se inician y representan las nuevas actividades. Pero acá estamos frente a nuevas actividades con un carácter de explotación muy grande. Les dicen que son empresarios y los tratan como esclavos. Este es el punto nodal. Entonces, organizarse. Yo digo sindicatos, puede ser que haya otras formas, pero planteo sindicatos, porque lo importante es cómo se organizan colectivamente. Son dos puntos: cómo se denuncia que existe el empresario, que existe la relación de dependencia, cosa que ya está probada y organizarse sindicalmente. Para mí esa es la respuesta porque si este va a ser el trabajo del futuro, tiene que ser trabajo con derechos. En la Argentina no hay otra posibilidad. No quiero decir que no exista la realidad, pero tenemos una tradición de lucha por los derechos, de lograr avances sólidos en materia de protección social. El gran valor cultural sobre el trabajo que tiene nuestro país y que nos diferencia de otros. Ha llamado mucho la atención esta organización y la lucha que se está dando en Argentina. Las centrales sindicales internacionales han tomado conocimiento y miran este tema con bastante interés.

Otro de los grandes cambios en el mercado laboral fue el pasaje de trabajadores formales hacia el monotributo. ¿Qué implicancias tiene esto para los trabajadores y cómo organizarse también en un marco de tanta precariedad laboral?

El monotributo puede ser una buena idea, pero hay que repensarla, porque hoy por hoy termina siendo una forma de precarización. No digo que no pueda ser una respuesta el monotributo frente al esquema de cooperativas o frente a otro tipo de organización de la producción, pero creo que hay que tener un componente mayor de derechos y garantías. Creo que es un tema que está en debate, qué hacer con todo lo que se ha llamado economía popular. Qué hacer en términos de derechos, porque son una realidad. Hoy por hoy no se puede negar, pero todavía, lógicamente no es una crítica, pero todavía está expuesta en materia de protección.

¿Habría que hacer cambios en la legislación vigente? ¿El problema es que no se respeta o habría que introducir modificaciones?

Por supuesto parte del problema es que no se respeta la legislación vigente. Igualmente ahí hay un debate que yo lo planteo en esos términos porque no lo tengo resuelto. La generación de una legislación específica para la economía social plantea la paradoja de que sería una legislación con menos derechos porque si no se aplicaría directamente la vigente. Al ser una legislación con menos derechos estaríamos generando trabajadores de primera y de segunda. No me parece que ésa sea la solución. Con un agravante: que conociendo a los empresarios argentinos usarían todas las formas posibles de volcar sobre esta legislación de segundo nivel la mayor cantidad de trabajadores y áreas productivas. Una especie de tercerización legalizada. El otro peligro es que no tengan ningún tipo de derecho, como ahora. Hay otro camino que no sé si es completo pero que debería analizarse que es lograr que ciertos derechos tengan característica universal. Por ejemplo la Asignación Universal por Hijo que tiene el mismo valor, el mismo monto que la Asignación Familiar que recibe un trabajador en relación de dependencia. Entonces, esto quiere decir que un trabajador en una cooperativa o en cualquier otra forma de organización puede cobrar por hijo lo mismo que cobre un trabajador en relación de dependencia. Ese tipo de políticas es interesante. Las moratorias jubilatorias, por ejemplo, llevaron a una universalización de la protección social. La Argentina tiene un dato muy elocuente en ese sentido. Más del 96% de las personas mayores de 65 años cobra en Argentina una jubilación. Es un número inédito.

Respecto a la política salarial, ¿se puede o conviene pensar estrategias según los sectores?

Creo que la política salarial tiene que tener distintos niveles porque es la única forma que genere realmente una cobertura amplia. Pero por empezar creo en la política salarial activa. No creo que el salario sea un tema del mercado. Creo que tiene que haber negociación colectiva y el Estado tiene que cumplir un rol. El primer nivel es la necesidad de un salario mínimo, un piso por debajo del cual no debe haber ningún argentino que trabaje 8 horas en relación de dependencia. Y tiene que ser con la institución del Consejo del Salario Mínimo porque ahí intervienen los actores sociales, con la participación de sindicatos y empresarios en la fijación de esa política con la presencia del Estado como garante del piso. Hay un segundo nivel que creo que tiene que ser extendido que es la negociación por actividad. Porque si vos fraccionas la negociación por actividad debilitas la capacidad de lucha y organización y la conciencia del colectivo. Entonces tiene que haber un segundo nivel que no debería ser el techo sino el piso. Sobre ese piso puede aparecer la negociación sectorial o incluso como existe hoy, algunas cláusulas que se negocien a nivel empresas. Y luego puede ocurrir que una empresa particular a su vez establezca un sistema de premios a la productividad, propio de la empresa, pero siempre uno encima del otro. De alguna manera esto existe en Argentina. Debería haber cierta coordinación de una política salarial en general, integradora, protectora de todos los niveles. 

Por último, Macri dijo que nadie puede pretender cobrar más de lo que vale su trabajo porque así deja a cientos de miles de argentinos sin empleo. ¿Qué lectura haces de esas declaraciones?

 

El desprecio de Macri por el trabajo y los trabajadores es infinito. Es de clase. Entonces dice con naturalidad cosas que realmente uno no sabe cómo encuadrarlas. Es fiel expresión de un pensamiento en el que el trabajo solo es mirado desde una perspectiva del costo. Entonces cuando lo miras desde esa óptica solo podes pensarlo desde el ajuste. Si pensás en el trabajo como organizador de la sociedad, como una cuestión de dignidad, como un elemento del desarrollo económico inclusive, buenos salarios fortalecen el mercado interno y ponen en marcha las ruedas de la economía. Para Macri el trabajo es un costo, los trabajadores son vagos y todas las instituciones protectoras del trabajo, sean la justicia, sean las organizaciones sindicales, todo eso es un obstáculo para el libre funcionamiento del mercado. Esa concepción es demasiado riesgosa para el trabajo del futuro, para la introducción de nuevas formas organizativas del trabajo, para la presencia más masiva de las nuevas tecnologías. Porque cuando vos tenés la concepción que el trabajo es un costo las nuevas tecnologías se utilizan como una excusa para precarizar el trabajo, para bajar el costo laboral, para suprimir trabajadores. Es el peor escenario. Por algo la OIT, que va a cumplir 100 años, abrió un gran debate sobre el trabajo del futuro. Pero es muy peligroso cuando ese debate se da en un contexto político y económico como el que tenemos hoy en Argentina porque los cambios tecnológicos también tienen que ver con el contexto en el que se producen. No es lo mismo en un gobierno popular, con organizaciones sindicales fuertes, con partidos políticos que tienen otra concepción del trabajo que no sea la neoliberal. Ese es el riesgo agravado que está viviendo la Argentina en materia de trabajo.